La cadena de custodia en las evidencias digitales

Las evidencias digitales que se presentan en un proceso judicial han aumentado en las últimas décadas. Hasta nuestro laboratorio pericial forense nos llegan cada día pruebas, conversaciones mantenidas a través de diferentes aplicaciones de mensajería y de correos electrónicos, así como las que se encuentran en discos duros o pendrive que son fundamentales para cualquier proceso judicial.

¿En qué consiste la cadena de custodia de una evidencia digital?

Las evidencias digitales se diferencian del resto de las pruebas en que son normalmente volátiles, es decir, que desaparecen con el paso del tiempo y que son muy sencillas de manipular y de eliminar. Esto hace, que su confiabilidad disminuya considerablemente como medio probatorio. Para que sean totalmente confiables, tienen que ser conseguidas y posteriormente preservadas por un perito que esté especializado en informática forense, ya que va a ser el encargado de poder garantizar la cadena de custodia de dichas pruebas.

Dicha cadena de custodia, consiste en un número de procedimientos a través de los cuales, se preserva la evidencia y se garantiza que la información que se analiza es la misma que la que estaba en los dispositivos que hayan sido incautados. Este tipo de procedimientos permite también, que el estudio pueda ser replicado por otras personas especializadas, que puedan garantizar que las pruebas no se modifiquen. Para ello, hay que realizar copias bit a bit, es decir, idénticas de las evidencias originales y trabajar sobre las copias que se han realizado, evitando que se alteren las primeras.